Encuesta
En el marco de mi proyecto de investigación realice una encuesta a 100 personas, bajo el tema de El Consumismo y los Talleres Clandestinos. Los encuestados se dividieron entre hombres y mujeres en cantidades cuasi equivalentes. El rango de edad varió de los 15 a mayores de veinte, excluyendo una minoría de 3 respuestas correspondientes a un rango de 10 a 15 años. La encuesta estuvo dirigida a las respectivas edades considerando que tendrían un mayor conocimiento acerca del tema y se generaría una mayor identificación con la temática. Se les preguntó la cantidad de tiempo que pasaban conectados a la red desde cualquier dispositivo, resultando en un alto porcentaje de gente que excede las 4 horas diarias.
A partir de los resultados se llegó a la conclusión de que existe una gran mayoría que reconoce la existencia de una sociedad consumista como resultado de una fuerte influencia y poderío por parte de los medios de comunicación masiva. Sin embargo, dicen no recibir ningún incentivo proveniente de la publicidad al momento de su decisión y no "culpan" a los individuos como factores que favorecen y generan como producto, la creciente importancia de los medios de comunicación. Según los encuestados, este responde a un fenómeno, del cual la audiencia no es participe y no esta dentro de sus posibilidades manejarlo.
Sorprendentemente, la gente no tiende a estereotipar y clasificar la ropa de marca por sobre la de vendedores independientes. Sin embargo, contrario a lo contestado anteriormente, si destacan la calidad de la ropa de marca como superior. De ese modo, podemos estimar que la diferencia de precio existente, puede significar un eslabón de gran importancia a la hora de elegir una u otra en la cadena de consumo.
Por último, uno de los datos que más llama la atención, es la contradicción que existe entre dos preguntas. Por un lado, la gran mayoría dice saber lo que es un taller clandestino y ser consciente de su existencia y lo delitos cometidos en los mismos. Sin embargo, un 49% porciento reconoce que nunca se cuestionó de dónde puede provenir la ropa que se compra. De esa forma, podemos distinguir una posible negación por parte de la población, que reconoce la existencia de centros delictivos donde se lleva a cabo la manufactura textil, pero a la hora de comprar decide no pensar en eso. La supresión del sentimiento de culpa, por así llamarlo y basándonos en nuestra idea subjetiva, creemos que es una consecuencia de la fuerte influencia de los medios de comunicación que fomenta y alimenta el consumismo. Es así, como aunque la sociedad quiera ponerse en un estado de superioridad o alienación con respecto a la continua exposición a la publicidad, esta tiene un alcance y poder de convencimiento que, indirecta y a veces hasta inconscientemente, nos limita nuestro poder de decisión.
Sorprendentemente, la gente no tiende a estereotipar y clasificar la ropa de marca por sobre la de vendedores independientes. Sin embargo, contrario a lo contestado anteriormente, si destacan la calidad de la ropa de marca como superior. De ese modo, podemos estimar que la diferencia de precio existente, puede significar un eslabón de gran importancia a la hora de elegir una u otra en la cadena de consumo.
Por último, uno de los datos que más llama la atención, es la contradicción que existe entre dos preguntas. Por un lado, la gran mayoría dice saber lo que es un taller clandestino y ser consciente de su existencia y lo delitos cometidos en los mismos. Sin embargo, un 49% porciento reconoce que nunca se cuestionó de dónde puede provenir la ropa que se compra. De esa forma, podemos distinguir una posible negación por parte de la población, que reconoce la existencia de centros delictivos donde se lleva a cabo la manufactura textil, pero a la hora de comprar decide no pensar en eso. La supresión del sentimiento de culpa, por así llamarlo y basándonos en nuestra idea subjetiva, creemos que es una consecuencia de la fuerte influencia de los medios de comunicación que fomenta y alimenta el consumismo. Es así, como aunque la sociedad quiera ponerse en un estado de superioridad o alienación con respecto a la continua exposición a la publicidad, esta tiene un alcance y poder de convencimiento que, indirecta y a veces hasta inconscientemente, nos limita nuestro poder de decisión.




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